08/07/2011

“Ser dueño de una isla desierta y no vivir en ella, ¡es criminal!"


Tara desde la isla de Kamaka. Sibylle d’Orgeval/Tara Expeditions

Aunque el mito de Robinson haga fantasear todas las generaciones, pocos dan el paso de dejar todo para instalarse en una isla y volver a empezar desde cero. Heredero, por su madre de origen polinesio, de la isla de Kamaka, Johnny lo hizo hace treinta años.

"¿Por qué no salir de inmediato? dice Jack London en "El crucero del Snark", "ninguno de nosotros nunca será más joven que hoy mismo " No posponer las cosas para mañana. London sabía vivir el instante y hacer que las palabras no se queden en el aire, que aterricen y se transformen en hechos.

"Yo lo hice también para todos aquellos que hablan de ello, lo sueñan pero nunca lo hacen. Yo tenía esta isla, así que no tenía ningún motivo para no establecerme aquí” explica Johnny en eco a London.

Un acento atípico, el encanto de la "r" que roda al modo polinesio, un toque anglosajón en algunas palabras, todo ello en un francés perfecto, y de repente un rio de idioma de Mangareva para dirigirse a Tepano, el pescador que nos guía hacia él. Johnny no parece pertenecer a una patria bien definida, excepto la de su isla. Barba y cabellos blancos, el septuagenario nos espera en la playa cuando desembarcamos del bote. Tepano hizo slalom entre las cabezas de coral que hacen de la aproximación a la orilla algo casi imposible para un novato. Uno no avisa cuando va visitar a Johnny. Sencillamente uno va allí, el ve los botes acercarse a Kamaka y viene al encuentro.

Kamaka: 45 ha, un roca escarpada, o para la gente de Mangareva, una piedra tirada al océano por una mano divina, una piedra que el tiempo ha vestido de vegetación. Las palmas de coco recalcan la línea de la playa blanca. Los pinos falcatas, elegantes árboles cuyas ramas se extienden en forma de parasol, cubren la roca hasta la cima.

Descalzo, camiseta agujerada sobre un short desgastado, a pesar de la apariencia Johnny no es un Robinson abandonado o un misántropo brusco, sino todo lo contrario. Mientras uno se siente un poco incómodo al invadir de forma improvisada un reino voluntariamente aislado, el contacto es inmediato, Johnny nos pone naturalmente a nuestras anchas.

"Vengan a tomar café, luego damos una vuelta, les voy a enseñar el lugar". Dos pequeños perros nos hacen fiesta saltando y nos escoltan. Detrás de la hilera de palos de coco, el sendero escala una lomita, la arena deja lugar a hierba corta. Cien metros después, al pie de una pared rocosa, tres casitas de madera, una de ellas siguiendo las curvas de la roca. Sin ventanas, sin puertas, las casas son semiabiertas. La cocina está doblemente abierta, hacia el comedor y hacia el exterior.

Cada objeto está en su lugar. Estantes sobrios y bien diseñados, una biblioteca y una discoteca surdidas, un congelador, herramientas para el jardín. Johnny es un exilado bien equipado. "Pero cada vez que compro un nuevo equipo, pienso antes mucho en su mantenimiento, ¡sino mi tiempo seria dedicado al mantenimiento de las herramientas que supuestamente me deben ahorrar tiempo!" Hasta en una isla, el tiempo tiene un valor preciado. El tiempo para vivir, simplemente: cultivar su huerto, arreglar, construir, reparar. Johnny tardó unos treinta años para construir su pequeño paraíso. Pero nada es acabado. Él lo hace todo y ciertamente no ve pasar el tiempo.

Poco a poco, a medida que descubrimos el feudo de Johnny, aprendemos un poco más: el bungalow era de los jóvenes que venían varios meses en la isla para supervisar las clases de los niños. Su esposa, su hijo e hija han ahora dejado Kamaka y viven en Rikitea.

"No es la buena temporada, solamente tengo naranjas para ofrecer" se lamenta Johnny. Al igual que cualquier nativo de Mangareva, Johnny nos da productos de su huerto, los regalos de la naturaleza. Aquí nunca se va uno con las manos vacías. Pero, por cortesía, nos queremos limitar: “¡No vamos a llevar todo eso!”

“! Si, por favor! ¡No comeré eso solo y no quiero alimentar las ratas en la isla!”

“¿No tienes gatos contra las ratas?” pregunta Hervé.

“Precisamente es un error grave que hice al llegar aquí. Tener gatos. Tenía dos, se multiplicaron. Rápidamente fueron demasiado. No solamente no sirvieron contra las ratas sino que comían las aves y las espantaron. Ahora tengo estos dos y es perfecto" dice, señalando a los dos pequeños perros que le están lamiendo las piernas. Una solución natural y eficaz contra los mosquitos.

Caminamos por la playa otra vez para alcanzar el estrecho camino trazado por Johnny para subir a la cumbre. Una casa en la ladera de la colina le sirve de taller. Debajo, Johnny nos enseña un espacio en terraza: “Aquí voy a construir mi casa. Las otras abajo, es provisional". Desde hace casi 30 años. Todo en la vida es temporal.

Volvemos a bordo de nuestro hogar, nuestro anclaje provisional, listos para continuar nuestras mudanzas diarias por la laguna.

Sibylle d'Orgeval

Los ecos de la semana


Tara en las islas Gambier. J. Girardot / Tara Expéditions

Tropic Tara

Tal vez estemos todavía a tiempo para inscribir formalmente el equipo de Tara Oceans en la competición de las fiestas del Heiva. Los entrenamientos de danza de Mangareva para las celebraciones tradicionales en julio han dado ideas a la gente de Tara: Dany, el coreógrafo de uno de los grupos de la isla, tiene intención de incluir Tara en la visita ritual del grupo de casa en casa. Así que debemos prepararnos para darle la bienvenida en ritmo, la reputación de Tara en las islas polinesias depende de ello.

En su calidad de capitán, Hervé Bourmaud es el favorito para ser líder de nuestra formación, Francesca Benzoni, jefa científica versátil, parece tener predisposición natural para encabezar la coreografía. Julien Girardot, el chef- cocinero, ha ofrecido ayudar con el vestuario vegetal. Sarah Searson se encargará de los tatuajes. François Noël, el mecánico en jefe, comenzó en el taller a pulir los adornos de coco y nácar. Kahikai (Eric Roettinger), Noan la Bescot y Claudio Stalder, quienes observan detrás de la cámara o del lente del microscopio la ondulación de peces, diatomeas y foraminíferos, sin duda se sentirán estimulados a participar en la coreografía. Eric Béraud y Connie Maier están entrenando en su rincón discretamente, en cada inmersión. Vincent Le Pennec y Mathieu Oriot tienen el ritmo agitado del zodiac en el pellejo y se encargaran de la música.

¡Colegas!

Este fin de semana un barco pesquero japonés entró en la bahía. Lleva una bandera neozelandesa. ¡Compatriotas para Sarah! Intrigados por Tara en la misma forma que lo estamos por su barco, intercambiamos invitaciones recíprocas. Es un barco "colega": El Braveheart está en una misión científica con destino a Pitcairn y Henderson island para una operación de desratización y estudio de las aves.

Pizza Atomic en las Islas Gambier

Domingo por la noche en el muelle frente a Tara, aparece una cara detrás de una pila de cajas de cartón y pide ayuda: "¿Hay alguien?" ¡Entrega de pizzas! Nuestro cocinero descansará esta noche. El único restaurante en la isla, el "Pizza Atomic", acaba de reabrir pero su sala es demasiado pequeña para dar cabida a toda la tripulación. Así que optamos por la entrega a bordo. Una Taku, cuatro Mangareva, dos Atomic... Pero mañana Julien volverá a su cocina: la entrega en el ancla en medio de la laguna de pedidos por VHF no está todavía en el menú de opciones.

Sibylle d'Orgeval

07/07/2011

Tara, de día y de noche por igual


Tara en las islas Gambier. J.Girardot/Tara Expéditions

Ayer martes la tripulación trabajó de noche. En cubierta Sarah Searson y Noan El Bescot han realizado una estación de muestreo. La operación era particularmente delicada debido a la poca profundidad de la laguna: grupos esparcidos de macizos de corales son otros tantos escollos peligrosos para el barco y también para la CTD- roseta que puede chocar
.

Mathieu Oriot se adelanta para explorar los fondos y revisar el terreno para la roseta. Sarah calcula la longitud correcta del cable. Eric Roettinger "Kahikai" sigue fotografiando imperturbable: los colores de sus modelos son siempre sorprendentes.

La estación se termina pero la actividad continúa esta noche. Kahikai guarda sus focales pero Eric Beraud ya vistió su traje y Vincent Le Pennec se alistó: misión especial prevista en el motu (isla en Polinesia), buscar especies nocturnas para completar la colección de Kahikai. Por una hora se divisaran en el motu unos pequeños puntos luminosos: los focos de los buzos.

Más tarde en la noche, un nuevo sonido resuena en la cabina y sigue creciendo, el viento. Tara está protegido del oleaje detrás de la barrera del arrecife, pero las olas que rompen y la espuma blanca son invitaciones a no salir de la laguna. Adentro Incluso el viento dificulta todo movimiento. Desayuno de reflexión y se toma la decisión: nada de buceo hoy. "¿Aprovechamos para iniciar los informes?" propone Francesca Benzoni. Mientras, Noan y Sarah siguen con tomas de muestras diurnas después de su estación nocturna.

Dejamos el anclaje, hay que buscar un lugar más protegido para asegurar el buceo del próximo jueves. Después de dos semanas de calma Tara ha vuelto al balanceo, casi habíamos olvidado que el barco se puede mover tanto. La caída de objetos nos regresa rápidamente a la realidad del mar.

Sibylle d'Orgeval

06/07/2011

¡De vuelta al pueblo!


Francesca Benzoni en Rikitea. S.d'Orgeval/Tara Expéditions.

Estamos de vuelta al muelle de Rikitea: un día de pausa para los científicos. El ritmo de trabajo de dos inmersiones al día es agotador. "Cuando empiezo a no tener ganas de hacerlo, entonces debo parar". Francesca sabe que en buceo uno debe estar atento a las señales que da el organismo: nada de objetivos tercos, la salud y la seguridad de las personas son prioridades. El equipo aprovecha la pausa para organizar los primeros resultados y preparar la reunión con la población, programada para esta noche.

A las 9 a.m, la sala del polideportivo está abarrotada de gente para la misa. Ya no hay cura en las Gambier y son diáconos quienes ofician cada domingo, en el idioma de Mangareva. Después de la comunión, uno de ellos toma el micrófono e informa: "A las 17h hoy, aquí mismo, el equipo de Tara Oceans presentará su trabajo y hablará sobre la salud de nuestra laguna, es importante, afecta a nuestro entorno y afecta a todos". Religión y ciencia se juntan a veces de modo convivíal. Con este anuncio, esperamos poder reunir numerosos fieles de la expedición científica.

A la hora señalada, el público está presente, aunque menos numeroso que en la mañana. Hervé abre la ceremonia y cada científico describe luego su papel y sus observaciones en la laguna.

"Hemos encontrado corales en un estado de salud muy variable, dependiendo del lugar; Un arrecife muy saludable en el sur, pero por lo contrario, del lado de Taravai, un coral que ha sufrido bastante hace 10-15 años y que está volviendo a crecer", explica Francesca, "por lo que tenemos ahora nuestras preguntas para usted: ¿Hubo algo, unos eventos específicos en esta área, 10 o 15 años atrás?". Pocas respuestas... Pero en las islas, los habitantes nos han compartido sus observaciones empíricas que vienen corroborando las observaciones metódicas que hemos podido realizar. Y a su vez, el estudio subacuático de la vida del coral alimentará la memoria colectiva de los habitantes de la laguna. Se mencionan de nuevo la ciguatera, preocupación recurrente, y las consecuencias de los ensayos nucleares. Convenimos de una nueva cita para una presentación final, la semana próxima.

Ya resuenan los tambores cerca de la catedral en el otro extremo de la isla."¡Vamos a bailar!" lanza Vincent. La tripulación de Tara ya hizo suyos los ritmos locales. Cada noche el grupo de baile dirigido por Dany repite para las fiestas de julio. Atendemos sus entrenamientos, fascinados por el movimiento de caderas que son parte del mito de la Polinesia. Cosquillas en las piernas, tenemos ganas de unirnos a los bailarines, pero nos retiene el temor a interferir, perturbar: el ambiente se siente estudioso, la repetición intensiva, la presión aumentando; Los dos grupos de la isla competirán a mediados de julio en una coreografía escenificando las leyendas de Mangareva.

A partir del 8 de julio comienza el "Te pupuraga kai," la ofrenda de frutas, en la cual los grupos de danza van de casa en casa a bailar, ofrecer frutas y recaudar dinero. Siguen las pruebas tradicionales: carrera de portadores de frutas, pelar y rallar el coco, la pesca, la canoa, etc. En caso de que la cosecha de corales, el despliegue de la CTD-roseta, o la inmersión de redes de plancton fueran pruebas aceptadas, tendríamos nuestra oportunidad de competir también; Pero nos limitaremos a ser espectadores.

Regresamos entonces quietos al barco, anticipando que el buceo porvenir podría ser mas movido que la semana pasada. Debemos evitar el desgaste. El clima se viene deteriorando en estos últimos días. La selección de los sitios de buceo, diseñada para cubrir la diversidad de la laguna, depende también de las condiciones del cielo. Es imperativo encontrar un fondeadero protegido para Tara, e ir en lugares protegidos de las olas para evitar el efecto de "lavadora" que tan mal le sabe a Eric en sus inmersiones.

Tenemos la intención de ir ahora hacia el norte, la última gran zona inexplorada por los buzos y no sondeada. Tara deberá progresar con sumo cuidado ya que los arrecifes de poca profundidad surgen a veces de forma sorpresiva. Ubicar los mejores anclajes: la asesoría de un pescador veterano nos ayudara sin duda a esquivar las trampas.

Sibylle d'Orgeval

Focus : Preguntas a Etienne Bourgois y Eric Karsenti, codirectores de Tara Oceans


Etienne Bourgois, Eric Karsenti, los codirectores de Tara Oceans, y agnès b, principal mecenas de Tara

Antes del verano, los dos codirectores le pasan revista a la expedición Tara Oceans, al programa científico en tierra en los próximos años, y los mayores desafíos que se perfilan para el proyecto Tara Expeditions.

En semanas pasadas, algunos miembros de la tripulación y del equipo científico a bordo accedieron a contestar este cuestionario.

¿Hasta ahora cuál es su mejor recuerdo de Tara Oceans?

Etienne Bourgois: A bordo de Tara, en febrero pasado, en los canales de Patagonia. Con lluvia, el viento en contra, nada ni nadie en el horizonte, y todos los intercambios interpersonales a bordo.

Eric Karsenti: El día de la salida de la expedición, a bordo de Tara, yo había soñado con esta misión durante tanto tiempo y de repente, allí en cubierta, me pellizcaba para darme cuenta de que eso era real.

¿Su peor recuerdo de Tara Oceans?

Etienne Bourgois: Justo antes de que el barco llegase a Mumbai. No teníamos el permiso para tomar muestras en las aguas de la India, ni de entrar en las aguas territoriales, ¡estábamos muy lejos de cualquier otra tierra! Tuvimos que manejar esta situación de crisis en tiempo real, hora por hora, desde París. Afortunadamente, finalmente se nos permitió entrar en el puerto.

Eric Karsenti: El día que el European Research Council ha rechazado una de mis solicitudes de financiación. Necesitábamos este dinero para asegurar una mejor coordinación del proyecto y el establecimiento de la base de datos.

¿Una aprehensión desde el principio?

Etienne Bourgois: Sí, cuando el barco enfrentó vientos de 80 nudos antes de llegar a Ushuaia. En estos casos, uno nunca se siente sereno al 100%...

Eric Karsenti: La etapa entre Buenos Aires y Ushuaia de hecho fue difícil, en mi capacidad de científico en jefe a bordo. Las condiciones meteo eran dantescas y teníamos el desafío de realizar estaciones en lugares y momentos muy precisos.

¿Lo que la expedición le ha aportado hasta ahora?

Etienne Bourgois: En primer lugar, un enriquecimiento de mis conocimientos sobre el plancton y su función. Yo sabía muy poco. Pero rápidamente me di cuenta de la importancia de los micro-organismos y de que la biodiversidad en general no es un adorno. Nosotros, los humanos, dependemos directamente de esta biodiversidad.

Luego, esta expedición me ha confirmado que el tiempo de la investigación fundamental no es lo mismo que el tiempo del consumo habitual. Se nos exige producir resultados ya, mientras la expedición es enorme y estamos apenas armando los marcos del rompecabezas.

Finalmente, me da satisfacción el ver niños escolares trabajando en clase sobre Tara Oceans, con ganas de cambiar las cosas.

Eric Karsenti: Una nueva forma de trabajar junto a personas con habilidades muy distintas: marineros, periodistas, científicos, empleados de la Fundación Tara.

Desde un punto de vista científico, es un cambio total de disciplina para mí. Pasé de la célula al planeta, y los organismos que regulan nuestro clima. También aprendí mucho acerca de estos nuevos métodos que utilizamos para Tara Oceans, que combinan la oceanografía, la biología marina, el uso de satélites, el uso de un barco, la secuenciación, etc.

¿Tiene un mensaje para aquellos que nos siguen?

Etienne Bourgois: Los datos que recopilamos desde hace casi dos años son cruciales. ¡Gracias por creer en nosotros, gracias por sus señales y mensajes de aliento! Son importantes para el equipo.

Eric Karsenti: Mi primer mensaje seria: Si uno tiene un sueño, nunca abandonarlo.

Y mi segundo: La humanidad esta sumisa en una grave crisis ecológica y política. Debemos cambiar las cosas mediante una lucha positiva. Es lo que estamos tratando de hacer con Tara Oceans, la gente gasta en este proyecto una tremenda energía y lucha por retos colectivos vitales para la humanidad. Nuestro proyecto es unificador, ¡únanse a nosotros!

¿Cuál es el estatus de la expedición?

Etienne Bourgois: En la actualidad en las Islas Gambier,Tara continuará después su recorrido hasta llegar a Papeete a mediados de agosto. Este será el punto más al Oeste de la expedición y el más alejado de Francia metropolitana.

En esto días hemos celebrado la inmersión número 400 del dispositivo emblemático de la expedición, la roseta-CTD, en 113 estaciones de muestreo. Es una hazaña notable.

Eric Karsenti: Hemos logrado afinar los protocolos de muestreo, la recolección se desarrolla bien, los laboratorios involucrados reciben correctamente datos y muestras tanto del plancton como de los corales. Pero todavía carecemos de la financiación para completar la expedición.

¿Cuál es la condición del barco?

Etienne Bourgois: Lo estamos mimando después de 80.000 kms recorridos desde el inicio. Hemos navegado la mayor parte con vela. El barco está espoleado permanentemente desde hace casi dos años, sin posibilidad de detenerse mucho tiempo en un astillero. La tripulación trabaja al mantenimiento del barco cada vez que lo permite la expedición.

¿Cuáles son los principales retos porvenir?

Etienne Bourgois: La temporada de verano está cargada: una misión en curso sobre los arrecifes de coral en las Islas Gambier, una misión con planeadores submarinos en las Islas Marquesas, y el estudio del "continente" plástico entre Hawai y San Diego. Vamos a cruzar este giro (remolino) que excita todas las imaginaciones. Estamos muy curiosos de poder estudiar esta zona.

En su última entrevista usted habló de las dificultades de equilibrar los presupuestos: ¿cuál es la situación?

Etienne Bourgois: Sí, de hecho este aspecto no es fácil. Estamos navegamos “a la vista”. Aunque recibamos numerosos soportes, este tipo de misiones es difícil de financiar. Para una fuente de financiación, no nos ajustamos al esquema de una carrera de veleros, por ejemplo. La investigación sobre los micro-organismos marinos es algo menos glamoroso, ¡pero tiene mucho más sentido!

Por lo tanto quiero agradecer todos nuestros socios, los que nos siguen en esta empresa, y en particular agnès b, la Fundación Veolia Environnement, la Fundación EDF Diversiterre, el CNRS, el EMBL, el CEA, la Fundación Prince Albert II de Monaco, World Courier, Cap l’Orient, la Región Bretaña, entre otros.

¿Cómo se perfila el programa científico porvenir?

Eric Karsenti: Estamos en la segunda fase, la del análisis y la interpretación. Recientemente tuvimos una reunión con los principales científicos del consorcio Oceans para organizar adecuadamente la fase de análisis. También hemos seleccionado una serie de estaciones a estudiar en prioridad. Estamos redactando tres artículos para revistas científicas: sobre la genómica, la ecología, y la circulación de las especies planctónicas entre los océanos. Nuestro mayor reto es el tratamiento de los datos. Todavía nos hace falta financiación.

Sin embargo nos sentimos muy contentos porque nuestro proyecto es ahora ampliamente reconocido en Francia y en el extranjero.

¿Cuáles son los principales desafíos por delante del proyecto Tara Expeditions?

Etienne Bourgois: Hemos acumulado tantos datos que, primero, tenemos que digerir todo esto continuando el análisis en los laboratorios en tierra, como lo explica Eric. Pero estamos reflexionando en paralelo sobre nuevas misiones en torno a la investigación fundamental; Le podremos dar más información en el otoño, ¡no hay escasez de proyectos!

Tara es una maravillosa herramienta que se adapta a muchos tipos de misión.

También tenemos proyectos de películas y ya estamos pensando en la Cumbre de la Tierra que tendrá lugar en Río de Janeiro en un año. Este es un evento mayor, veinte años después de la Cumbre de Río de 1992.

Estamos a menos de un año de elecciones presidenciales en Francia, vamos estar atentos a las promesas de los candidatos en materia de medio ambiente, en particular los océanos, y su puesta en aplicación. Los políticos deben tomar en cuenta lo que estamos haciendo, los resultados que obtenemos, y las recomendaciones resultantes.

¿En qué momento el barco regresará a Francia?

Etienne Bourgois: A eso de finales de marzo del 2012, en Lorient.

En un artículo publicado en Le Monde del 24 de junio, "Los océanos están al borde de una crisis biológica inédita desde hace 55 millones años". ¿Cuál es su reacción?

Etienne Bourgois: Según los científicos, impera actualmente un total desconocimiento de los océanos. Recientemente la presidenta de Universcience, la señora Claudie Haigneré, expresaba muy bien "Sabemos más sobre la Luna que sobre los océanos". A pesar de su enorme capacidad para absorber CO2, sabemos que los parámetros químicos de los océanos están cambiando, el impacto de las contaminaciones locales o globales, la sobrepesca, el aumento de las temperaturas de las aguas superficiales, eso es real. Merced a su investigación Tara Oceans contribuirá a la modelización sobre los océanos, espero que sea lo más pronto posible.

Pero lo que me hace reaccionar, más allá de los conocimientos científicos que estamos construyendo, es lo que significa todo esto para nuestro futuro cercano, el de los hombres. ¿Debemos aceptar sumisos como una fatalidad estas situaciones? ¿Qué sabemos de las capacidades del planeta, su inmenso océano, para recobrar el equilibrio?

El hombre dispone de una inteligencia inusual. ¿Para qué nos debe servir si no es para salvarnos? Debemos comprometernos a usarla, es mi creencia. Es lo que engendró las misiones Tara Artic y Tara Oceans. Ahora, con estas expediciones, empezamos a entender la importancia de los océanos para nuestra supervivencia.

Control de las contaminaciones, uso compartido de los recursos, preservación de los equilibrios, sin una gobernanza global, lo que el hombre preserva en algún lugar será anulado por lo que se destruye en otro, porque todo se encadena. Abogo por una gobernanza inteligente, humanista, del alta mar por parte de todos los Estados. Es, creo yo, el desafío colosal, pero alcanzable, que debemos resolver. Ya lo estamos pensando.

05/07/2011

De islas en islas

Ruta de Tara en las islas Gambier. Crédito: Tara Oceans

En una semana, el equipo "corales" ya ha realizado 13 inmersiones, y el equipo "plancton" aprovecha los diferentes anclajes para llevar a cabo estaciones científicas de día y noche.

Después de un primer anclaje entre la isla Aukena y la isla Akamaru al este de la laguna, Tara se ha parado entre Makaro y Kamako al sur, y luego frente a Taravai al oeste (ver mapa).

Mientras los buzos salen cada día para sus recolecciones, el capitán Hervé Bourmaud junto a otros miembros de la tripulación desembarca para visitar a los isleños.

Todos han oído hablar de Tara: la semana anterior vivida en Rikitea ha sobrado para que toda la laguna esté al tanto de los motivos de la estadía nuestra. Las visitas no han parado mientras estábamos atracados al muelle; Muchos presenciaron la proyección del documental "El mundo secreto" en el centro deportivo de Rikitea, y el centenar de alumnos que nos visitó a bordo se encargó de regar los detalles a sus familias.

Hervé ha recorrido antes toda Mangareva para reunirse con perlicultores, explicando el proyecto, pidiendo consejos sobre los anclajes y el clima. El conoce ahora todo el mundo: "Dada se encarga de comprar combustible para nosotros, así nos podemos quedar aquí anclados. En Taravai visitaremos Dede. Tal vez Remi y Jean Marc suban a bordo. Dominique me ha dado el pronóstico del tiempo. Tepano vendrá con nosotros para ir en la zona no sondeada”. Así que en cada isla desembarcamos para hacer visitas de cortesía y seguir cosechando datos útiles para navegar en la laguna.

En Taravai, frente a su casa, en su overall de trabajo, Didier está en plena carena de su bote, y su compañera Dom nos invita a un café. Llegados en las Gambier hace 8 años en su barco, nunca se fueron. "El barco había muerto después de un abordaje severo en América del Sur, solamente llegó hasta aquí y tuvimos que hundirlo”. Ahora son isleños sedentarios y empiezan a conocer bastante bien la laguna. Frente al mapa Didier informa Hervé sobre fondos y obstáculos.

Más adelante, otro Herve, un hombre de Mangareva homónimo de nuestro capitán, vive con su esposa Valerie y su hijo Alan (ver galería de fotos). El se ha comprometido con Julien, nuestro "cook" para venderle carne y conseguirle frutas. "Herve va a Rikitea de vez en cuando, pero yo nunca, ¡tenemos todo lo necesario aquí!" asegura Valerie mostrándonos su huerta. "Y ahora, con los paneles solares somos aún más autónomos". Subsidiados por la administración territorial para los hogares no conectados a la red eléctrica, los paneles florecen en las islas, pero todavía no al punto de sustituir al generador en servicio en Mangareva para el pueblo." A mí tampoco me gusta ir a Rikitea" añade Alan, 8 años, "¡hay demasiados coches!". Matriculado en los cursos a distancia del CNED, él prefiere el universo de la isla que su familia comparte con Didier, Dom y dos habitantes más.

Volvemos a bordo de Tara, nuestro islote mucho más pequeño y más poblado que Taravai.

Sibylle d'Orgeval