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08/07/2011

Los ecos de la semana


Tara en las islas Gambier. J. Girardot / Tara Expéditions

Tropic Tara

Tal vez estemos todavía a tiempo para inscribir formalmente el equipo de Tara Oceans en la competición de las fiestas del Heiva. Los entrenamientos de danza de Mangareva para las celebraciones tradicionales en julio han dado ideas a la gente de Tara: Dany, el coreógrafo de uno de los grupos de la isla, tiene intención de incluir Tara en la visita ritual del grupo de casa en casa. Así que debemos prepararnos para darle la bienvenida en ritmo, la reputación de Tara en las islas polinesias depende de ello.

En su calidad de capitán, Hervé Bourmaud es el favorito para ser líder de nuestra formación, Francesca Benzoni, jefa científica versátil, parece tener predisposición natural para encabezar la coreografía. Julien Girardot, el chef- cocinero, ha ofrecido ayudar con el vestuario vegetal. Sarah Searson se encargará de los tatuajes. François Noël, el mecánico en jefe, comenzó en el taller a pulir los adornos de coco y nácar. Kahikai (Eric Roettinger), Noan la Bescot y Claudio Stalder, quienes observan detrás de la cámara o del lente del microscopio la ondulación de peces, diatomeas y foraminíferos, sin duda se sentirán estimulados a participar en la coreografía. Eric Béraud y Connie Maier están entrenando en su rincón discretamente, en cada inmersión. Vincent Le Pennec y Mathieu Oriot tienen el ritmo agitado del zodiac en el pellejo y se encargaran de la música.

¡Colegas!

Este fin de semana un barco pesquero japonés entró en la bahía. Lleva una bandera neozelandesa. ¡Compatriotas para Sarah! Intrigados por Tara en la misma forma que lo estamos por su barco, intercambiamos invitaciones recíprocas. Es un barco "colega": El Braveheart está en una misión científica con destino a Pitcairn y Henderson island para una operación de desratización y estudio de las aves.

Pizza Atomic en las Islas Gambier

Domingo por la noche en el muelle frente a Tara, aparece una cara detrás de una pila de cajas de cartón y pide ayuda: "¿Hay alguien?" ¡Entrega de pizzas! Nuestro cocinero descansará esta noche. El único restaurante en la isla, el "Pizza Atomic", acaba de reabrir pero su sala es demasiado pequeña para dar cabida a toda la tripulación. Así que optamos por la entrega a bordo. Una Taku, cuatro Mangareva, dos Atomic... Pero mañana Julien volverá a su cocina: la entrega en el ancla en medio de la laguna de pedidos por VHF no está todavía en el menú de opciones.

Sibylle d'Orgeval

06/07/2011

¡De vuelta al pueblo!


Francesca Benzoni en Rikitea. S.d'Orgeval/Tara Expéditions.

Estamos de vuelta al muelle de Rikitea: un día de pausa para los científicos. El ritmo de trabajo de dos inmersiones al día es agotador. "Cuando empiezo a no tener ganas de hacerlo, entonces debo parar". Francesca sabe que en buceo uno debe estar atento a las señales que da el organismo: nada de objetivos tercos, la salud y la seguridad de las personas son prioridades. El equipo aprovecha la pausa para organizar los primeros resultados y preparar la reunión con la población, programada para esta noche.

A las 9 a.m, la sala del polideportivo está abarrotada de gente para la misa. Ya no hay cura en las Gambier y son diáconos quienes ofician cada domingo, en el idioma de Mangareva. Después de la comunión, uno de ellos toma el micrófono e informa: "A las 17h hoy, aquí mismo, el equipo de Tara Oceans presentará su trabajo y hablará sobre la salud de nuestra laguna, es importante, afecta a nuestro entorno y afecta a todos". Religión y ciencia se juntan a veces de modo convivíal. Con este anuncio, esperamos poder reunir numerosos fieles de la expedición científica.

A la hora señalada, el público está presente, aunque menos numeroso que en la mañana. Hervé abre la ceremonia y cada científico describe luego su papel y sus observaciones en la laguna.

"Hemos encontrado corales en un estado de salud muy variable, dependiendo del lugar; Un arrecife muy saludable en el sur, pero por lo contrario, del lado de Taravai, un coral que ha sufrido bastante hace 10-15 años y que está volviendo a crecer", explica Francesca, "por lo que tenemos ahora nuestras preguntas para usted: ¿Hubo algo, unos eventos específicos en esta área, 10 o 15 años atrás?". Pocas respuestas... Pero en las islas, los habitantes nos han compartido sus observaciones empíricas que vienen corroborando las observaciones metódicas que hemos podido realizar. Y a su vez, el estudio subacuático de la vida del coral alimentará la memoria colectiva de los habitantes de la laguna. Se mencionan de nuevo la ciguatera, preocupación recurrente, y las consecuencias de los ensayos nucleares. Convenimos de una nueva cita para una presentación final, la semana próxima.

Ya resuenan los tambores cerca de la catedral en el otro extremo de la isla."¡Vamos a bailar!" lanza Vincent. La tripulación de Tara ya hizo suyos los ritmos locales. Cada noche el grupo de baile dirigido por Dany repite para las fiestas de julio. Atendemos sus entrenamientos, fascinados por el movimiento de caderas que son parte del mito de la Polinesia. Cosquillas en las piernas, tenemos ganas de unirnos a los bailarines, pero nos retiene el temor a interferir, perturbar: el ambiente se siente estudioso, la repetición intensiva, la presión aumentando; Los dos grupos de la isla competirán a mediados de julio en una coreografía escenificando las leyendas de Mangareva.

A partir del 8 de julio comienza el "Te pupuraga kai," la ofrenda de frutas, en la cual los grupos de danza van de casa en casa a bailar, ofrecer frutas y recaudar dinero. Siguen las pruebas tradicionales: carrera de portadores de frutas, pelar y rallar el coco, la pesca, la canoa, etc. En caso de que la cosecha de corales, el despliegue de la CTD-roseta, o la inmersión de redes de plancton fueran pruebas aceptadas, tendríamos nuestra oportunidad de competir también; Pero nos limitaremos a ser espectadores.

Regresamos entonces quietos al barco, anticipando que el buceo porvenir podría ser mas movido que la semana pasada. Debemos evitar el desgaste. El clima se viene deteriorando en estos últimos días. La selección de los sitios de buceo, diseñada para cubrir la diversidad de la laguna, depende también de las condiciones del cielo. Es imperativo encontrar un fondeadero protegido para Tara, e ir en lugares protegidos de las olas para evitar el efecto de "lavadora" que tan mal le sabe a Eric en sus inmersiones.

Tenemos la intención de ir ahora hacia el norte, la última gran zona inexplorada por los buzos y no sondeada. Tara deberá progresar con sumo cuidado ya que los arrecifes de poca profundidad surgen a veces de forma sorpresiva. Ubicar los mejores anclajes: la asesoría de un pescador veterano nos ayudara sin duda a esquivar las trampas.

Sibylle d'Orgeval

05/07/2011

De islas en islas

Ruta de Tara en las islas Gambier. Crédito: Tara Oceans

En una semana, el equipo "corales" ya ha realizado 13 inmersiones, y el equipo "plancton" aprovecha los diferentes anclajes para llevar a cabo estaciones científicas de día y noche.

Después de un primer anclaje entre la isla Aukena y la isla Akamaru al este de la laguna, Tara se ha parado entre Makaro y Kamako al sur, y luego frente a Taravai al oeste (ver mapa).

Mientras los buzos salen cada día para sus recolecciones, el capitán Hervé Bourmaud junto a otros miembros de la tripulación desembarca para visitar a los isleños.

Todos han oído hablar de Tara: la semana anterior vivida en Rikitea ha sobrado para que toda la laguna esté al tanto de los motivos de la estadía nuestra. Las visitas no han parado mientras estábamos atracados al muelle; Muchos presenciaron la proyección del documental "El mundo secreto" en el centro deportivo de Rikitea, y el centenar de alumnos que nos visitó a bordo se encargó de regar los detalles a sus familias.

Hervé ha recorrido antes toda Mangareva para reunirse con perlicultores, explicando el proyecto, pidiendo consejos sobre los anclajes y el clima. El conoce ahora todo el mundo: "Dada se encarga de comprar combustible para nosotros, así nos podemos quedar aquí anclados. En Taravai visitaremos Dede. Tal vez Remi y Jean Marc suban a bordo. Dominique me ha dado el pronóstico del tiempo. Tepano vendrá con nosotros para ir en la zona no sondeada”. Así que en cada isla desembarcamos para hacer visitas de cortesía y seguir cosechando datos útiles para navegar en la laguna.

En Taravai, frente a su casa, en su overall de trabajo, Didier está en plena carena de su bote, y su compañera Dom nos invita a un café. Llegados en las Gambier hace 8 años en su barco, nunca se fueron. "El barco había muerto después de un abordaje severo en América del Sur, solamente llegó hasta aquí y tuvimos que hundirlo”. Ahora son isleños sedentarios y empiezan a conocer bastante bien la laguna. Frente al mapa Didier informa Hervé sobre fondos y obstáculos.

Más adelante, otro Herve, un hombre de Mangareva homónimo de nuestro capitán, vive con su esposa Valerie y su hijo Alan (ver galería de fotos). El se ha comprometido con Julien, nuestro "cook" para venderle carne y conseguirle frutas. "Herve va a Rikitea de vez en cuando, pero yo nunca, ¡tenemos todo lo necesario aquí!" asegura Valerie mostrándonos su huerta. "Y ahora, con los paneles solares somos aún más autónomos". Subsidiados por la administración territorial para los hogares no conectados a la red eléctrica, los paneles florecen en las islas, pero todavía no al punto de sustituir al generador en servicio en Mangareva para el pueblo." A mí tampoco me gusta ir a Rikitea" añade Alan, 8 años, "¡hay demasiados coches!". Matriculado en los cursos a distancia del CNED, él prefiere el universo de la isla que su familia comparte con Didier, Dom y dos habitantes más.

Volvemos a bordo de Tara, nuestro islote mucho más pequeño y más poblado que Taravai.

Sibylle d'Orgeval

24/06/2011

Visita a la cumbre


De izquierda a derecha : Loic Valette, Marc Picheral, Céline Blanchard, Vincent Le Pennec, Céline Bachelier et Yohann Mucherie, Monte Duff. © S.d 'Orgeval/Tara Expediciones

"Quién no ha escalado el Monte Duff no ha venido a Gambier". Tomamos a la letra esta frase lanzada por un joven de Mangareva. Son las 6 a.m, dejamos el mar por la montaña. Entorno de jungla virgen al inicio del camino. Pasamos debajo de troncos entrelazados de ramas que se parecen bejucos. "Aquí los árboles son como en Japón, es muy variado y un poco caótico” comenta Hiro Ogata caminando bajo una lluvia de diluvio. Luego se abre el dosel: el bosque se esclarece, el camino cobra matices de sendero alpino, con vista a las lagunas por si fuera poco.

Una hora y media después llegamos a la cumbre del punto más alto de las islas Gambier. "Bienvenida a Gambier" ¡Ahora sí, llegamos!

La vista abraca todo el grupo de islas, con las tres principales además de Mangareva: Taravai al oeste, Aukena al este, Akamaru al Sur. Se divisa Totegegie al horizonte noreste, el motu convertido en pista de aterrizaje, donde llegó ayer parte de la nueva tripulación.

La rotación de equipo aún no se ha dado a bordo. Los "nuevos" llegados hospedados en el lado Oeste de la isla pasarán al Este el jueves por la noche, después del gran día "oficial" de Tara en Gambier. En el programa: visita de la delegación del Alto- Comisario de la República en la Polinesia Francesa; Visita de los alumnos de la escuela de Rikitea; Proyección de uno de los documentales de Tara Oceans, El Mundo Secreto.

Pero ya a bordo el tráfico es permanente: aperitivo con los equipos de los barcos vecinos, y con habitantes de Mangareva que hemos conocido e invitados a visitar el barco. Cada uno viene con las especialidades recogidas durante las escalas anteriores, pisco chileno, vino argentino, o directamente de su huerta, miel, bananos y pomelos de Rikitea.

Tara estará en el muelle hasta el sábado, a un paso de la tierra firme. Luego emprenderemos la misión Corales en la laguna.

Sibylle d'Orgeval

22/06/2011

“Bienvenida a Gambier”


Bahía de Mangareva y pueblo de Rikitéa. S.d'Orgeval/Tara Expedition

"Finalmente, he aquí tierras que no son líneas. En la mañana gris, el Monte Duff se yergue penosamente con sus 400 metros. Pero el inmenso circo dibujado por las islas alrededor es más llamativo. ¿Sera un atolón del futuro? (...) Grandes charcos de color verde pálido, una indicación de fondos arenosos, y paquetes de color marrón rojizo, el coral, que destacan, numerosos. Uno pasa por encima o al lado. Nos detenemos en el paso, a los pies del Monte Duff." Victor Segalen, 1903.

La mañana de nuestra aproximación a las islas Gambier no es gris, más bien arco-iris, al punto del amanecer después de una noche estrellada, bajo una luna redonda. El Monte Mokoto, de crestas depuradas, aparece, seguido por Duff, brusco y orgulloso. No parece estar luchando para erguirse tal como Segalen lo describe. Tal vez lo que más impresiona sea la sorpresa de la verticalidad después de tantas llanuras marinas. Y que de pronto el horizonte sea habitado por formas. Y el color verde-denso de estas caras escarpadas, impactante después de un mes de intenso color azul.

Sale el sol y la luz se blanquea mientras estamos progresando en el canal Oeste. A babor, la isla principal, Mangareva. A estribor Taravai.

Tan pronto anclamos todos están ansiosos por desembarcar; Hormigueo en las piernas a la vista de una extensión de tierra superior a los 30 metros, 36 exactamente en lo que a cubierta de Tara se refiere. Rikitea parece un pequeño pueblo: ¿donde entonces viven los 1300 residentes de las Gambier? Al desembarcar en el pontón tenemos dos opciones: a la izquierda hacia la catedral, o a la derecha hacia el otro extremo de la isla. Coloridos techos de lata bordean la calle principal que corre a lo largo de la orilla, y de pronto la isla se eleva hacia las cumbres solamente pobladas de arboles. Una multitud de esencias se despliegan en esos 400 metros.

Rápidamente una parte de la tripulación esta cooptada por el equipo de fútbol de los niños del pueblo. Al pisar tierra, los "Hola" y un saludo con la mano recalcan cualquier encuentro con los lugareños, todos se conocen y se saludan. Los recién llegados tienen además derecho a un tradicional "¡Bienvenida a Gambier!”

"¡Tomen toronjas! ¡Tomen todo! “Nico cultiva un huerto en el camino al lado derecho del pontón. Pocas frutas en esta temporada pero las toronjas se ofrecen a la pizca. Nos volvemos a topar unos con otros: es imposible no cruzarse varias veces, cada quien cargado de toronjas, limones y coco. Las frutas no se venden: ¡se ofrecen o se recogen!

La acogida por los habitantes de Mangareva está a la altura del aislamiento y del encanto de la isla. Nuestra primera visión dista mucho de la impresión del primer europeo en poner pie en esta tierra en 1825:

".. El 29 de diciembre al mediodía, llegamos al grupo de Gambier. Varias de estas islas tenían una apariencia de mayor fertilidad, principalmente la más grande sobre la cual se encuentra el pico que habíamos visto el día anterior, y que el señor Wilson (el primer europeo en "descubrir" y nombrar las Gambier), llamó Mont Duff (...). La primera isla que abordamos tenía al Este una bahía donde el barco podía entrar seguro con casi todos los vientos.

Al llegar a la bahía vimos los indígenas agitando trozos de tela blanca, y escuchamos sus gritos. Tenían casi todos unos palos largos afilados o armados con un hueso. Algunos llevaban trenzas en la cabeza y hojas del plátano cortado en tiras alrededor de la cintura." Frederick W. Beechey, 1825.

Dentro de unos días otra tripulación embarcará en Tara. Nuevo capitán, nuevos marineros, y el equipo de científicos especialistas del coral. Tara estará fondeado frente a Rikitea hasta el 25 de junio, antes de explorar los arrecifes de todo el grupo de islas por casi 15 días. Lego zarpará rumbo a las islas Marquesas, para una llegada a Tahití estimada a mediados de agosto. El verano de Tara transcurrirá en la suavidad del invierno de Polinesia.

Sibylle d'Orgeval