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09/01/2012

Un leg a la deriva


Golfo du México, mapa de temperaturas en grados Celsius, evidenciando las corrientes

Después de la fachada atlántica de Panamá rumbo a México, transitando por Belice y su interludio cinematográfico, Tara progresa en el Golfo de México. Nos estamos metiendo en el meollo de la tarea científica de este leg. Subir hacia el frio observando las corrientes marinas.

Para Loïc, el capitán, esta etapa se divide en dos partes. "Una primera parte antes de Belice, que ha sido bastante tranquila para nosotros. Pero a partir de ahora, entramos en un programa más apretado". Hay que confesar que esta primera parte ha dejado el equipo científico un poco frustrado: una sola estación corta a la salida del Canal de Panamá. La roseta se mantuvo en cubierta, por falta de permiso de muestrear. Ahora que Tara se está acercando a las aguas de EE.UU., las cosas van a cambiar, con dos estaciones largas, una en el centro del Golfo de México y la otra frente a la Florida.

Característica de este leg: Tara derivará con las corrientes marinas. Después de seguir la corriente del Caribe que se convierte en corriente de Yucatán al entrar en el Golfo, el "Loop current" nos subirá hacia la costa Este cuando se hace corriente de la Florida. Esta última, junto con otras corrientes, forma luego el famoso Gulf Stream. Emmanuel, el jefe científico, explica: "Es una oportunidad de seguir las mismas masas de agua y la evolución de los organismos que llevan, Estos organismos son parte de un mismo sistema; esto nos permite estudiar los cambios en la diversidad, la cantidad de organismos en un sistema que está conectado. "

Para seguir con la mayor precisión posible estas corrientes, el equipo se basa en los mapas por satélite que recibe. La temperatura del agua, el nivel del mar, la concentración de fitoplancton, cada mapa pone en evidencia la corriente que bordea la costa Este. Un trazado que coincide perfectamente con la ruta de Tara. ¿ Serán suficientes las dos estaciones programadas en un recorrido tan largo? "A lo largo de nuestro viaje, además de las estaciones, hemos previsto realizar por lo menos seis o siete perfiles CTD" contesta Emmanuel. Un CTD permite registrar una multitud de factores: conductividad, temperatura, profundidad, salinidad, concentración de oxígeno, fluorescencia. Al sumergirse la roseta, los investigadores tienen acceso a un perfil detallado de las características reales del agua que estamos cruzando. “Además, aun sin muestras de agua, una cámara revela la distribución del zooplancton, nos da una idea de la cantidad y del índole de las especies presentes".

Estos numerosos CTD nos permitirán seguir las masas de agua para hacer el vínculo entre las dos estaciones largas, proporcionando una visión general de las corrientes. Sin embargo la ubicación de las dos estaciones no es solamente motivada por el estudio de las corrientes. En el Golfo de México, la estación se llevará a cabo no lejos del lugar de un triste evento para los océanos: la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon en abril de 2010, que provocó uno de los peores derrames de petróleo en Estados Unidos. "Al parecer, no hay mas huellas de la catástrofe en el agua, pero tal vez encontremos rastros en los microorganismos marinos". Como de costumbre, se necesitarán estudios posteriores en tierra para levantar esta duda. Para los científicos a bordo, este leg ofrece entonces varias líneas de investigación.

Para los marineros, la navegación hasta Savannah se carga con una connotación simbólica. "Al dejar la Florida, nos encontraremos con un clima más riguroso, con viento frío viniendo del Norte” precisa Loïc. “¡Para Tara, este leg marca el final del verano!". Un verano que se habrá alargado casi un año.

Yann Chavance

07/07/2011

Tara, de día y de noche por igual


Tara en las islas Gambier. J.Girardot/Tara Expéditions

Ayer martes la tripulación trabajó de noche. En cubierta Sarah Searson y Noan El Bescot han realizado una estación de muestreo. La operación era particularmente delicada debido a la poca profundidad de la laguna: grupos esparcidos de macizos de corales son otros tantos escollos peligrosos para el barco y también para la CTD- roseta que puede chocar
.

Mathieu Oriot se adelanta para explorar los fondos y revisar el terreno para la roseta. Sarah calcula la longitud correcta del cable. Eric Roettinger "Kahikai" sigue fotografiando imperturbable: los colores de sus modelos son siempre sorprendentes.

La estación se termina pero la actividad continúa esta noche. Kahikai guarda sus focales pero Eric Beraud ya vistió su traje y Vincent Le Pennec se alistó: misión especial prevista en el motu (isla en Polinesia), buscar especies nocturnas para completar la colección de Kahikai. Por una hora se divisaran en el motu unos pequeños puntos luminosos: los focos de los buzos.

Más tarde en la noche, un nuevo sonido resuena en la cabina y sigue creciendo, el viento. Tara está protegido del oleaje detrás de la barrera del arrecife, pero las olas que rompen y la espuma blanca son invitaciones a no salir de la laguna. Adentro Incluso el viento dificulta todo movimiento. Desayuno de reflexión y se toma la decisión: nada de buceo hoy. "¿Aprovechamos para iniciar los informes?" propone Francesca Benzoni. Mientras, Noan y Sarah siguen con tomas de muestras diurnas después de su estación nocturna.

Dejamos el anclaje, hay que buscar un lugar más protegido para asegurar el buceo del próximo jueves. Después de dos semanas de calma Tara ha vuelto al balanceo, casi habíamos olvidado que el barco se puede mover tanto. La caída de objetos nos regresa rápidamente a la realidad del mar.

Sibylle d'Orgeval

12/06/2011

Los caprichos del tiempo.


S.d’Orgeval/Tara Expeditions.

Seguimos luchando con el clima. Estamos procurando establecer la agenda y el plan de muestreo de los próximos días. Las islas Gambier parecen estar a mano, al alcance de nuestras velas, y el tiempo de llegada prevista (E.T.A) se acorta. Pero organizar estaciones de muestreo en función de vientos totalmente imprevisibles es un real desafío. La ventana del clima no parece abrirse a la ciencia. Ayer, tras haber cancelado dos días de tomas de muestras con la CTD – roseta, amainaban viento y mar: " ¿Intentamos un despliegue ahora?”

Ritual del lanzamiento de la CTD, velas abajo, viento a favor, cada uno en su puesto en el arco en popa, donde se tira la CTD. Pero, sin el apoyo del viento, el oleaje se siente de repente más fuerte y el barco roda en serio. La popa parece a punto de sumergirse a cada paso de ola bajo el casco. No se puede operar en estas condiciones. No podemos arriesgar que la roseta vaya reposar en los fondos oceánicos. Sigue estando de actualidad la verdadera pregunta subsidiaria: " ¿Cuando iniciar la estación larga, la estación de 48 horas?” ¿Empezar ahora y tener que parar por el mal tiempo, o seguir navegando y esperando que llegue la mejora anunciada? Apostar es también arriesgado.

Afortunadamente el área que visualizamos para la estación es amplia, y un par de días más de navegación no afectarían el objetivo del muestreo. Los científicos quieren tomar muestras en la zona del giro del Pacífico, un remolino gigante de captura de masa de agua caliente en una columna profunda de 200 metros. Las aguas de este gran vórtice son muy pobres en nutrientes, los fertilizantes necesarios al plancton marino. El agua que nos rodea desde hace más de 30 días toma un matiz de azul de Klein, a veces teñida con un purpura acrílico. Muy pocas partículas detienen los rayos del sol hasta varias decenas de metros de profundidad; Eso le da al mar una transparencia comparable con el agua de manantial.

Ya van más de tres semanas desde que tenemos la sensación de progresar en medio de un desierto. Seguimos nuestro camino solitario lejos de las rutas marítimas de tráfico pesado, felices de confirmar que quedan todavía rincones desocupados en el planeta. Nada de tierra, nada de barcos. Puras dunas de agua y espuma. Excepto ayer.

De repente, ¡Un porta-contenedor en la dirección opuesta! "¿Dónde van? ¿De dónde viene? ¿Que llevan? ¿Por qué están en esta ruta tan poco transitada?" La cercanía de otras almas despierta la imaginación. Otros seres también están aquí con un propósito. A bordo de este pequeño punto en el horizonte, la gente vive, se activa; Nos vieron, ya es seguro, deben estar hablando de nosotros. Instintivamente nos sentimos curiosos por conocer las razones que les han empujado a esta ruta.

Y nos estamos imaginando sus adivinanzas, sus apuestas.

De repente, en el medio de la nada, un velero se quita la tela y… ¿Se deja derivar unas horas? Ninguna señal de auxilio, no mayday. Luego arrancan motores. Regresan hacia su punto inicial de deriva. Repiten lo mismo por 48 horas .No mayday. Todo parece normal a bordo. Maniobras irracionales parecen estar perfectamente controladas y llevadas a cabo con orden y precisión. “¡Locos, chiflados!". “¡No, para nada! Somos científicos" De veras, el recorrido que hacemos para las estaciones, unas líneas de puntos en la pantalla, podrían verse incoherentes.

Pero no. A bordo de Tara no se nos esta zafando un tornillo. El pronóstico del tiempo más propicio para la próxima estación apunta hacia el martes. Para este entonces deberíamos haber visto tierra. La primera desde hace 3 semanas: Henderson Island.

Sibylle d' Orgeval y Johan Decelle.

Par mayor información: http://www.tara.protist.fr

06/06/2011

Oleaje de fondo.


S.d’Orgeval/Tara Expeditions

Una vez terminada la estación científica 111 se inicia un nuevo ritual que repetiremos por los próximos diez días: la CTD* diaria, es decir la sumersión de la roseta para mediciones oceanográficas y toma de muestras.

Son las 15:00. Velas abajo, Tara viene contra el viento. Se sumerge la roseta, el cable desfila y se hunde en las profundidades. Una hora más tarde la roseta está de vuelta, necesitada de limpieza, y se vacían las muestras. Las velas se izan de nuevo y Tara retoma su rumbo.

La primera CTD de la serie por delante se celebra dignamente: la tripulación se tira al azul profundo. No hay aletas a la vista. "No hay tiburón", uno se quiere tranquilizar antes de zambullirse. Las ballenas de ayer se han ido y la sólo masa gris en el agua es el casco de Tara.

A principios de este fin de semana Loïc Valette, nuestro capitán, hace una mueca: estamos en la frontera del anticiclón de Isla de Pascua, tardaremos mínimo unos 4 días antes de tocar viento, pero al mismo tiempo nos espera un sólido oleaje. Los cuerpos se mecen más de lo normal, los ruidos en el barco están cambiado: el golpe seco de la tasa que golpea el borde de la mesa, el estruendo de la gaveta de cubiertos que se abre violentamente, el sonido sordo de un hombro contra una pared y su rebote en la pared de enfrente, la puerta de la ducha mal enganchada que choca hasta que alguien se harte e intervenga…

Las cosas se calman, todo se cierra y guarda mejor, uno cuida más de las computadoras, usualmente abiertas sobre la mesa, que amenazan ahora con irse a bailar. Aseguramos tazas y útiles, cada quien transforma la torpe compensación del rodillo en paso de danza y uno se acostumbra a sentarse en el comedor compensando por un rebuscado movimiento del busto. “Vivir en un columpio me cansa" confiesa Sophie.

¿Le habrá oído el océano? Se calma el oleaje pero el viento se hace sordo a nuestras suplicas. El fin de semana termina con el ruido de los motores y la esperanza de salir rápidamente de esta zona demasiado tranquila. Se siguen las CTD sin importar el clima. La única ventaja es que no tenemos que arriar las velas.

Ecos del fin de semana

Sábado o lunes, martes o viernes; En medio del Pacifico ya poco importa el nombre del día. Lo importante está en la lectura del programa de tareas para no pasar la asignación del día: fregar los trastes del almuerzo, limpieza, servir la cena, turnos de noche.

Pero aún así, esta mañana, el comedor huele a domingo. Alrededor del desayuno se oyen comentarios: "¿Quién ganó Roland Garros?” En Francia es el fin de tarde y una fuente le manda a Johan, aficionado al tenis, una noticia que le hace vibrar: ¡Gano Nadal! Loïc se inclina más al fútbol, ​a ​Yohann le hubieran gustado artículos "vela", mientras Sophie se apasiona por la sección de rugby.

Noticias del mundo, nuestro informativo dominguero, llegan al mismo tiempo: DSK, Yemen, energía nuclear. Por un momento estamos en Francia, con amigos reunidos en una casa de campo, en torno a un café y la prensa diaria. Rápidamente un pequeño rodillo nos regresará a la realidad.

Todos los instrumentos nos confirman que estamos en el desierto, el desierto oceánico, pobre en nutrientes. No pescamos presa alguna y las hipótesis ruedan: ¿Será porque el viento se fue, porque andamos con motores, es la velocidad equivocada, realmente los peces huyen esta zona “árida”? Por lo tanto rendimos un especial homenaje al despistado dorado que accedió morder el anzuelo para honrar nuestro almuerzo.

Nuestro "CDT", la "roseta", no disfruta del asueto de fin de semana. Inmersión el sábado y el domingo como cualquier otro día para las mediciones habituales.

Sibylle d’Orgeval

*Instrumento oceanográfico compuesto de frascos dispuestos en forma de roseta, que permiten tomar muestras de agua a diferentes profundidades.