21/11/2013

Atravesando tormentas


Bandera de la jefatura del puerto de Saint-Pierre-et-Miquelon. Yann Chavance/Tara Expeditions
Tara ha llegado en San Pedro y Miquelón (Saint Pierre et Miquelon) para una escala de 4 días. Una escala visible aquí en webcam. 

De Quebec a Saint-Pierre son sólo cinco días de navegación, unas 700 millas. Parece ser una navegación tranquila, pero desde la salida del estuario del río Saint Laurent (San Lorenzo), los elementos se han ensañado contra nosotros.
 
Sábado en la mañana dejamos el puerto de Quebec para bajar el rio Saint Laurent. La superficie del rio es lisa como un espejo y por dos días progresamos en una calma total, disfrutando de  espectaculares puestas de sol a lo largo del estero, uno de los más amplios del mundo. Pero las primeras malas noticias llegan: una tormenta de fuerza 8 se acerca. Para garantizar la seguridad del barco, el capitán decide detenerse y fondear por unas doce horas.

En la noche del domingo al lunes, Tara se encuentra entonces anclado a poca distancia de la costa. Despertamos frente a una aldea de Gaspesia. El ambiente de la mañana es apacible pero mar afuera, la tormenta arrecia. A principios de tarde, levantamos el ancla para adentrarnos en el Golfo del Saint Laurent. El viento ha bajado a 25 nudos pero eso basta para sacudirnos.

Toda la noche, Tara se balancea de babor a estribor y se eleva a la cresta de las olas como para mejor  aplastarlas. Los golpes puntúan el transcurso de la noche sin parar. El contraste con los primeros días en la tranquilidad del río ha debilitado la mayoría de los pasajeros. Al amanecer, las caras demacradas atestiguan de la dura realidad de la navegación en esta parte del mundo, conocida por sus depresiones violentas de noviembre a marzo.

Apenas recuperados de la epidemia de mareo, nos enteramos de que otra tormenta se está formando, más violenta aún que la primera. Fuerza 9 con vientos de 45 y hasta 60 nudos en ráfagas. Los marineros están a la espera de los últimos mapas del tiempo. Ellos contemplan todos los  escenarios posibles como el de permanecer anclados cerca de la costa hasta que pase la tormenta.

El miércoles, el día temido, las noticias nos dejan algo de esperanza: la tormenta estará sobre Saint Pierre  unas cinco horas más tarde. Eso nos da la oportunidad de llegar al puerto a tiempo. Todo el día, en nuestra carrera contra el reloj, las preguntas y dudas persisten: ¿Llegaremos a tiempo? ¿Nos va alcanzar la tormenta? ¿El piloto de Saint-Pierre aceptará guiarnos de noche?

El gran cielo azul de esta tarde da paso a unas nubes amenazantes. De repente la noche cae, sumiendo Tara en una oscuridad total. Se divisan apenas algunas luces del archipiélago. Después de la cena, los marineros están tensos, debatiendo de las últimas informaciones.

Sobre las diez de la noche, todos se afanan cubierta afuera en un ballet de lámparas frontales para arriar las velas. El barco del piloto aparece. El piloto sube a nuestro bordo a costa de acrobacias. El lleva Tara en el canal que conduce al puerto. Atracamos a las 23horas. Los motores se apagan, frente a  decenas de personas que han desafiado el frío para asistir a nuestra llegada. Estamos por fin en San Pedro y Miquelón.

Yann Chavance

16/11/2013

Un viaje



Tara en la bahía de Disko, octubre 2013.V.Hilaire/Tara Expeditions

Mi viaje entre Ilulissat y Quebec ha terminado. Tara ha finalizado su vuelta al Ártico, las bodegas están llenas de muestras por entregar en Lorient, donde Tara llegará el 7 de diciembre después de una escala en San Pedro y Miquelón.

Este viaje a bordo de Tara ha sido para mí un viaje de descubrimientos. Descubrimiento de la costa oeste de Groenlandia, descubrimiento de Tara ahora convertido en herramienta científica, descubrimiento de los científicos dirigidos por Eric Karsenti.

Un asombro de varios niveles.
El asombroso paisaje de la bahía de Disko en Groenlandia. Un universo de hielo. Agua hecha gas, agua líquida, agua sólida, agua con burbujas, agua que se viste de blanco, azul, rosa, según la hora y el ánimo del momento. Hielos que nunca aburren, un universo extraño, en movimiento, en constante cambio de color, de forma, de atmósfera. Esta parte del planeta es un lugar rudo, frío, los vientos azotan. Pero la belleza de esta costa, sus tonalidades luminosas rasantes y las auroras boreales, hacen que uno olvide las duras condiciones.

En este mar del extremo del mundo, donde las depresiones llegan a toda velocidad sin previo aviso, Tara se planta como un refugio andante, llevando científicos atareados en recoger muestras del océano con dispositivos ultra-sofisticados. Con nieve cayendo, envueltos de pies a cabeza, ellos trabajan cubierta afuera sin desviarse de su pesca. El mar es bravo, agitado, el frío penetrante, pero uno oye: " Este lugar es maravilloso, nunca ha sido muestreado". Es un espectáculo alentador el observar estos cazadores de tesoros tenazmente focalizados en encontrar algunas pepitas. Un momento atemporal, cuando solo es cuestión de investigación pura, y no de resultados.

Un viaje. Mayúsculo. Hemos estado pisando los pasos de Darwin, todos mezclados, marineros e investigadores científicos dedicados a la pesca de microorganismos, debatiendo de las soluciones que sólo la ciencia puede descubrir.

Este viaje me ha introducido a un mundo de conocimientos, ha sido un generador de sueños y esperanzas, vive en mi cabeza y no está a punto de terminarse. Gracias y larga vida a Tara y sus taranautas .

Jean Collet
A bordo entre Groenlandia y Canadá. Primer capitán de “Antartica”, hoy llamado “Tara”.

12/11/2013

Escala en Quebec


Tara.V.Hilaire/Tara Expéditions
ArcticNet, la mayor red canadiense de investigación científica en el Ártico, cuyo barco insignia es el rompehielos de investigación NGCC Amundsen, recibe Tara. Esta escala dará lugar a una serie de  eventos, en colaboración con la Unidad Internacional Mixta Takuvik (CNRS-Université Laval) que participa en la expedición Tara Oceans Polar Circle, el Consulado de Francia, el Colegio Stanislas y Québec Océan. El programa incluye una conferencia de prensa, una serie de conferencias abiertas al público, una proyección de la película “Tara Oceans, viaje a las fuentes de la vida”, las visitas guiadas de la goleta organizadas para el público y los escolares.
En esta escala embarcarán dos jóvenes artistas seleccionados por el colectivo 89plus: Rui An Ho (Singapur) y Alex Dolan(EE.UU). Ellos estarán en residencia a bordo por tres semanas, aportando una perspectiva diferente sobre las expediciones científicas.

11/11/2013

Tara llega a Quebec


Llegando a Quebec. V.Hilaire/Tara Expéditions
Este domingo a las 10:30, Tara atracó en la dársena Louise, en el puerto comercial de Quebec. Nos quedaremos hasta el sábado. Luego vendrá una escala en Saint Pierre et Miquelon antes de la  transatlántica hacia Lorient, donde prevemos llegar el 07 de diciembre.
 
La navegación entre Tadoussac y Quebec nos ha tomado unas veinte horas, en condiciones muy buenas.

Al amanecer, en cada ribera del Saint Laurent, divisamos cada vez mas casas, carreteras, silos de grano, campos, caminos...Y un vuelo de cigüeñas en reunión antes de una migración masiva hacia el Sur, tal  vez alertadas por la nieve que viene cayendo. La niebla nos envuelve. Quebec esta delante de nosotros, al extremo de la isla de Orleans, pero invisible, opacada por una espesa cortina gris.

Es a un par de millas apenas de nuestro punto de aterrizaje que empezamos a discernir los contornos de la ciudad: un clásico centro de negocios con torres, las primeras grúas portuarias, unas chimeneas industriales soltando un espeso humo blanco.

La flota de la Guardia Costera canadiense, incluyendo el famoso Amundsen, está amarrada al muelle que conduce a la dársena Louise. Esta flota goza de un merecido descanso después de una temporada con mucho hielo y múltiples intervenciones de asistencia a la navegación en el Paso del Noroeste.

Hay una fuerte corriente. Martin y la tripulación están atentos a salirse a tiempo del cauce del río y no perderse la entrada de la dársena. Luego de un primer intento fallido, Martin sube un poco rio arriba para apuntar mejor a la puerta de entrada de unos sesenta metros de ancho. Atracar tampoco resulta fácil. El pontón asignado es estrecho y bajo, debemos cuidar de no “entrarle” fuerte. Fançois Aurat, desde el anexo, guía la trayectoria de Tara. Nuestras 150 toneladas y nuestra exposición al viento son difíciles de controlar sin propulsión de proa, así que el neumático presta apoyo a la maniobra, frenando o empujando. Poco a poco, en reversa, Martin y François acoplan suavemente Tara a su pontón. Claudie Marec, ingeniera oceanógrafa veterana de Tara y un puñado de curiosos están aquí para recibirnos. Un espontaneo aplauso saluda la exitosa y delicada maniobra. Complacido, Martin luce una sonrisa que habla más que palabras.

Vincent Hilaire