07/12/2013

De regreso a Lorient

Tara de regreso a Lorient. Caroline Tattevin/Tara Expeditions 


Este sábado 07 de diciembre 2013, Tara ha regresado a Lorient, su puerto de explotación. Ello marca el final de la expedición Tara Oceans Polar Circle: una vuelta completa al Océano Árctico, 25 000 kilómetros en 200 días, y una recolección de más de 5000 muestras en bodegas.

El viernes por la mañana, avistamos la costa bretona y sábado a medio día, anclamos frente a la isla de Groix, cercana a Lorient. Una parada necesaria para recibir a bordo Romain Troublé y agnès b., acompañados de los técnicos que instalaran los proyectores que iluminara nuestra llegada de noche.
A las 17:00, prendemos los motores et nos encaminamos a Lorient. Algunos barcos nos acompañan y tocan bocinas. Una lancha rápida se acerca y nos entrega el ultimo tripulante, Loïc Vallette, uno de los tres capitanes de la expedición.

Los proyectores inundan la goleta de un halo azulado, “el azul de los glaciares” según un marinero, una nota acertada al regresar de un viaje alrededor del Polo Norte. A bordo, la emoción crece. El primer aplauso de una multitud cantando el nombre del barco viene en aumento a medida de nuestra progresión.

Exactamente a las 18.30 horas, llegamos al muelle en un ambiente festivo. Excepcionalmente, todo el puerto de yates se ilumina y más de un millar de habitantes están en los muelles. El presidente de la zona urbana de Lorient, Norbert Metairie, da la bienvenida formal a Tara junto a agnès b, Etienne Bourgois, y su equipo.
Se ha completado la vuelta al Árctico. Pero no es el final. Vienen otras expediciones.

Yann Chavance

06/12/2013

D-1


Atlántico norte, últimas puestas  del sol  en esta expedición. Y.Chavance/Tara Expéditions
Tara Oceans Polar Circle, 7 meses de estudio del Océano Árctico

Lorient se esta preprando para recibir Tara con bombos y platillos. 

04/12/2013

D-3


Inclinación .Y.Chavance/ Tara Expéditions
Al cruzar tan al Norte en este periodo del año, se preveía una travesía agitada en medio de fuertes depresiones. Resulta que estamos viviendo una transatlántica bastante inusual. Estamos colándonos entre dos frentes anticiclónicos, lo que nos brinda un mar más bien tranquilo y unos hermosos rayos de sol, salvo algunas lluvias en los últimos días. Por ende estamos terminando esta transatlántica en condiciones cómodas y fuera de lo común. A tres días de la llegada a Lorient, progresamos a 6,5 nudos con velas y motor.

Yann Chavance

02/12/2013

Última semana


El jefe de cubierta establece el yankee. Y.Chavance/Tara Expéditions 

Unos cuantos días más…Este próximo sábado, entraremos en el puerto de Lorient del cual hemos salido el 19 de mayo. Nos quedan 1000 millas por recorrer, pero a bordo ya flota un ambiente de regreso a casa.

En la noche del sábado al domingo, estamos literalmente a mitad de camino, en medio del Océano Atlántico. Estamos rebasando en el mapa de navegación una pequeña bandera virtual marcando el punto en el cual estamos más cerca de Lorient que de San Pedro y Miquelón. Solo divisamos un desierto líquido hasta el horizonte. Una apacible monotonía apenas perturbada por un batallón de gaviotas y unos cuantos cargueros en la pantalla del radar. Los marineros aprovechan para expresar sus primeras impresiones de esta vuelta al Ártico.

"Hasta ahora hemos tenido bastante suerte, sin incidente mayor, ya podemos decir que la expedición es un éxito. A pesar de las condiciones difíciles, hemos sido capaces de realizar casi todas las estaciones de muestreo previstas. Gracias a la experiencia acumulada en Tara Oceans, 2009-2012, marineros y científicos estaban bien preparados” evalúa Martin, el capitán de esta última fase.

Para Daniel, el jefe de máquinas, el final llega a tiempo: "La fatiga empieza a sentirse. Desde  Ilulissat estamos fuera del Ártico, sin osos, sin auroras boreales, sin hielos. Luego, hemos  tenido dos bellas escalas, una acogida fabulosa en San Pedro y Miquelón. Pero ahora hemos vuelto a una rutina más tradicional que hace que uno ya quiere llegar y volver a ver sus seres queridos”.

Baptiste ya conocía la Antártida y ha podido apreciar plenamente el Ártico: "Nunca había navegado al norte de Cherbourg, ahora estoy sencillamente feliz de haber vivido el Extremo Norte”.

Nico capitaliza cuatro meses a bordo en esta vuelta al Polo y le cuesta tomar la medida del fin de la aventura: "Es muy extraño pensar que en pocos días se cerrará el círculo. Pero estoy contento de llegar, de volver a ver mi gente. Además, ya sabemos que el barco va a salir otra vez, es bueno saber que Tara vivirá otros proyectos. Pero antes de eso, nos queda todavía medio océano por cruzar".

Yann Chavance

26/11/2013

Recta final


Inicio de transatlantica. N.delaBrosse/Tara Expéditions
Lunes, siete y media de la mañana, en el pequeño puerto de Saint-Pierre: Tara zarpa por última vez antes de completar su recorrido de 25.000 kilómetros alrededor del Polo Norte. Nos queda un océano por cruzar, empieza la transatlántica.

El pasado jueves, nos ha costado sudor llegar a San Pedro y Miquelón debido a la tormenta. Y a la hora de salir de San Pedro, los problemas continúan. Una pieza de equipaje que contiene un anemómetro para el barco se ha extraviado en el laberinto de los aeropuertos. Habíamos previsto zarpar el domingo. Pero el equipaje delincuente llega a bordo solo por la noche, obligando los marineros a trepar los 27 metros del mástil para instalar el instrumento en plena noche y una tormenta de nieve.
Es un retraso mal venido. Debemos llegar a Lorient en 13 días, y tenemos 2200 millas por recorrer. Nadie a bordo ve esta travesía como algo anodino.

Jérôme, embarcado en San Pedro, tiene orígenes bretones: “mis bisabuelos venían a Terranova en una época en la cual pescar del otro lado del océano era una verdadera aventura".
Si el aspecto aventurero se desvanece al compa del progreso técnico, una transatlántica sigue siendo una aventura significativa para quienes la hacen por primera vez. "Es una navegación legendaria, es estupendo vivir eso desde el interior" subraya Marc. Dino comparte el entusiasmo: "Una transat sigue siendo un reto. Hace años que hablo con marineros y ahora podré compartir en conocimiento de causa”.

Para los marineros a bordo, no es una primera vez. Es la cuarta para Baptiste: "Siempre es la primera transat que impacta mas. Todos los amantes de vela sueñan con hacerlo una vez en sus vidas". Daniel coincide: "Es muy simbólico para un marinero, es como pasar los tres cabos o el Ecuador". Martin ya ha cruzado siete veces: “Es aún más importante para nosotros europeos. Durante siglos, el hombre no sabía lo que había detrás del océano. Una transat, es todavía pasar de un continente a otro”. Nadège recalca el reto técnico: “Es raro hacer la travesía tan al Norte, una región de tormentas en un calendario bastante tardío en la temporada. Pocos barcos lo hacen". Un desafío que todos se sienten dispuestos a enfrentar “Uno siente que el objetivo está cerca” resume Nico. "Es una bonita manera de terminar la expedición”.  Nuestro próximo amarre será en Lorient, que hemos dejado hace siete meses.

Yann Chavance

25/11/2013

Escala en San Pedro y Miquelón


San Pedro y Miquelón ©Tara Expéditions
Este territorio es a menudo pasado por alto cuando se listan los departamentos y territorios franceses de ultramar, los DOM-TOM. Sin embargo, es de suma importancia en más de un sentido.

La legitimidad y la influencia marítima de Francia proceden de sus territorios ultramarinos, unos territorios que otorgan a Francia la segunda superficie marítima más extensa del mundo. San Pedro y Miquelón es el único territorio francés del continente norteamericano y el único vecino cercano del Paso del Noroeste canadiense que Tara acaba de muestrear.
St Pierre (San Pedro) es también el lamentable símbolo de una de las grandes catástrofes socio- económicas y ambientales de nuestra generación. El acervo de bacalao del banco de Terranova fue saqueado por flotas de otros países, a veces muy lejanos, que, en los años 60, vinieron a cuadriplicar el volumen de extracción en menos de una década. Eso ha causado la desaparición del bacalao del  Atlántico unos 20 años después.

La culpa es de la ignorancia, del “no sabíamos”. Hoy en día tampoco sabemos el impacto de la pesca de arrastre en profundidad. Se dice que aprendemos de nuestros errores; Sería entonces urgente y oportuno hacer un paralelo con el pasado.
El futuro de San Pedro y Miquelón depende de su capacidad a construir una economía sostenible en torno al mar, la pesca y la acuicultura. Para ello, Tara Expéditions aboga a favor de evaluaciones de los ecosistemas locales, para sentar las bases científicas de un desarrollo local sostenible.

Es nuestra esperanza para esta comunidad de casi 6.000 de St Pierrais que nos acaba de brindar una recepción increíble. Hace tiempo que nos habíamos recibido tal bienvenida.
Gracias! y felicitaciones a los San Pierrais, nos sentimos todos orgullosos de este pequeño pedazo de Francia.

Romain Troublé, Secretario general de Tara Expeditions.

Antes de llegar, no sabíamos mucho de los St. Pierrais. A nuestra llegada, la gente nos recibe con un cálido "son los mailloux de Tara!", (entiéndase los metropolitanos). Hace diez días que el archipiélago está al tanto de nuestra escala por los periódicos, la televisión y radio. El archipiélago recibe escasas visitas y nuestra llegada era esperada con gran curiosidad. Un interés ilustrado por las muy numerosas visitas de la goleta, de escolares y público general. Esos descendientes de emigrantes del país vasco, de Bretaña y Normandía, se esmeran en compartir con una calidez que nos da la agradable sensación de estar ya de vuelta en casa.

Unos intercambios amistosos que se extienden más allá de la simple conversación. Un ornitólogo nos invita a descubrir la fauna en su hábitat, un fotógrafo nos lleva por la rica historia del archipiélago. A bordo de Tara, se apilan los regalos: libros de fotografías, CD de artistas locales, pescado fresco, carne de venado.

Frente a tantas delicadas atenciones, nos resulta difícil exprimir nuestro agradecimiento. Pero es muy genuino. Un hecho seguro: de vuelta en Francia, la tripulación entera guardará por mucho tiempo el recuerdo del calor de estos encuentros.

Yann Chavance