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20/09/2012

De la moda al plancton

Etienne Bourgois, Chris Bowler y la tripulacion en St. Katherine. E.Fontaine/Tara Expeditions

Tara se encuentra en St Katharine Docks, listo para recibir visitantes. Etienne Bourgois, presidente de Tara Expeditions y director de agnès b. esta a bordo por dos días. Una oportunidad para entrevistar este agitador de proyectos.

¿En qué la escala en Londres es importante para Tara Expeditions?

Las escalas de Tara exponen los científicos de laboratorios a una mayor visibilidad del público internacional. Y los transeúntes identifican, gracias a su casco de aluminio, el otrora Seamaster, el barco así nombrado cuando Sir Peter Blake era el propietario. Este vínculo con el pasado del barco tiene su peso. Pippa, la esposa de Sir Peter, y James Blake, su hijo, subieron a bordo para dar la bienvenida a Tara a su llegada. Presentar Tara al público británico es una ilustración de la continuidad de una tarea iniciada muchos años atrás.

Esta escala es también una oportunidad para encontrar personalidades tales como Koji Sekimuzu, el Secretario General de la OMI, la Organización Marítima Internacional con sede en Londres. Rápidamente las discusiones aterrizan en lo concreto. La OMI tiene un genuino interés en los estudios que Tara lleva sobre el plancton. Habrá un impacto en los debates en curso sobre la reglamentación de las descargas de aguas de lastre, que inducen el transporte involuntario de especies de una región oceánica a otra.

¿Cuál es la percepción que la comunidad científica internacional tiene de las expediciones de Tara?

Es probable que en un primer momento Tara haya sido visto solamente como una herramienta de comunicación. Pero con su participación en programas como DAMOCLES con Tara Árctic y con el trabajo sobre el plancton, la goleta se ha ganado un espacio de credibilidad científica. Ya sabemos que Tara Oceans ha permitido el descubrimiento de centenares de nuevas especies de organismos planctónicos.
Hacer investigación oceanográfica a bordo de un velero privado puede sorprender, pero eso permite trabajar en grandes áreas geográficas varios meses consecutivos. La dimensión humana es esencial, los marineros y los científicos comparten sus conocimientos, unos adaptándose a los parámetros de trabajo de los otros, lo que da una fuerza particular a las expediciones.

¿Había usted imaginado que las expediciones Tara llegarían tan lejos?

Honestamente... ¡no realmente! Yo quería usar este barco para proyectos con sentido, yo conocía su historia y los veteranos de Antarctica. Es naturalmente que la actividad de Tara se ha orientado hacia la ciencia. Son los encuentros humanos los que juegan el papel catalizador. La apuesta es a veces arriesgada pero eso es parte de la aventura.
Las figuras estrellas del barco son los científicos y los tripulantes motivados que se turnan a bordo. Basándose en los hechos del terreno, estos hombres y mujeres analizan, estudian y tratan de entender cómo funciona nuestro entorno con gran humildad. Hoy es una gran satisfacción y un reconocimiento el ver tanto entusiasmo para los proyectos liderados por Tara.

¿Algunas novedades relativas a la próxima expedición en el Ártico?

Estamos en la fase de movilización de recursos financieros para un zarpe previsto en mayo de 2013. El tiempo pasa rápido pero somos optimistas.

Entrevista realizada por Laëtitia Maltese

18/09/2012

Del otro lado de la Mancha ¡Londres!

Tara y el Tower Bridge. François Aurat / Tara Expeditions

Tara navega por las aguas del Canal de la Mancha, entre riberas inglesa y francesa. Cruzamos los rieles, esas autopistas del mar definidas por el control internacional de la navegación, para toparnos con los imponentes acantilados de piedra caliza a ambos lados del puerto de Dover. El origen de estos acantilados es una vez más el plancton. Se han formado por acumulación de billones de esqueletos de cocolitóforos durante millones de años. Cuando estos organismos planctónicos mueren, su envoltura calcaría se deposita en el piso marino.

Progresamos con cautela, la tripulación en alerta por el denso tráfico en la embocadura del Támesis donde portacontenedores gigantes nos ganan en velocidad y rebasan.

Esta mañana, los primeros rayos del sol revelan el paisaje de las orillas del Támesis. No son los “cottages” o soñados valles verdes, sino austeras zonas industriales. Debemos esperar unas horas para dejarnos deslumbrar por la arquitectura de los rascacielos de la City, a la salida de una curva. Tara sube tranquilamente el río. El GPS nos indica la bascula entre Este y Oeste al cruzar el meridiano de Greenwich, la longitud cero.

Un meandro mas y aparece el Tower Bridge, la puerta oriental de la ciudad por el río. El emblemático monumento será nuestro prestigioso vecino por los días venideros. En la orilla izquierda, nos espera nuestro espacio en el dock St. Katherine. La goleta entra la estrecha esclusa; los gestos son seguros, la tripulación se luce con experiencia frente a los curiosos y amigos que nos esperan.

Una nueva escala de Tara que lleva con una resistencia olímpica la llama de la pasión de científicos y navegantes por la preservación de los océanos.

Laëtitia Maltese