04/03/2019

450 cartuchos de pegamento


Diseñado hace casi 30 años por los arquitectos Olivier Petit y Luc Bouvet, Tara es un barco único. Protegida del clima en la "catedral" oeste del astillero de Keroman, la goleta está atendida tanto por sus marineros como por las empresas locales de Lorient. Cada 3 años, las obras incluyen renovaciones pesadas y muchos pequeños detalles...como esos que requieren del uso de 450 cartuchos de pegamento Sika.

La sala-comedor es el espacio vital primordial. Es donde trabajamos, recibimos a los invitados, nos alimentamos y socializamos. Durante la última transatlántica, la tripulación había observado  fugas en los paneles de plexiglás. Las juntas han envejecido.  Para cambiarlas, debemos primero vaciar completamente la sala y desmontar los paneles, respetando un procedimiento bien definido. Y luego, preparar el legendario "Sika", este pegamento-masilla que se calienta en un baño-maría. Para los dos paneles más grandes, se usan 50 cartuchos, en total unos 450, de este multicomponente.
Luego, pasamos al los plexiglás del PC-Com. Notamos que la primera piel del doble acristalamiento está agrietada. Se necesitan nuevos paneles, que deben ser  moldeados y cortados a la exacta medida. El plexi nos llega en hojas más grandes que la forma final. Se requieren entonces  sierra caladora y mucha precisión. En el menor error, el plexi puede romperse o fundirse. Debemos realizar un corte lento y enfriar constantemente el plexi con un chorrito de agua. Trabajo riguroso, al milímetro.

Cambiamos el revestimiento interior  de la sala y colocamos un nuevo flocado de corcho para reforzar el aislamiento. Entre las aguas  heladas  del Océano Ártico y las cálidas aguas turquesa del  Océano Pacífico, la temperatura a bordo resulta ser un desafío que obliga a ajustes periódicos. Garantizar el  aislamiento térmico y acústico es crucial para que los navegantes tengan el calor de la sala en el Árctico y su frescura en las regiones cálidas. Al final, nos toca reconstruir enteramente la sala.
La remoción de los mástiles, a secas en otro cobertizo, permite a los marineros hacer algunas verificaciones y reparaciones. Como eliminar el óxido de las piezas de acero inoxidable y de los obenques. Aplicamos un producto ácido que enjuagamos luego. Aprovechamos para inspeccionar los ovillos de  cables, las drizas, la textura de las velas. Y pintamos de nuevo las cabezas de los mástiles  para terminar, como signo de reconocimiento, es la firma Tara.

Una de nuestras tareas mayores es el remplazo de dos generadores (GE1 y GE2) ubicados en la parte delantera del barco. Para realizar las reparaciones necesarias, debemos moverlos en popa. Muy anchos y pesados, no pasan por las puertas. Separamos  generador y  motor para poder extraerlos del barco. La operación es compleja: no existe punto en  el techo de la bodega donde fijar un aparejo. Finalmente los sacaremos a fuerza de brazos.

Al mismo tiempo, la tripulación revisa, repara y cambia muchos elementos de la goleta: el cabestrante que sube el ancla, los cables que mantienen  los mástiles, el  sistema de barra, el azafrán.
En la cubierta trasera, aplicamos una nueva capa de pintura blanca antideslizante  y reformamos los cabrestantes eléctricos.

Las obras van a buen ritmo, pero queda mucho por hacer antes del volver a lanzar a Tara al agua. La tripulación y los voluntarios se afanan para que la goleta salga de su alcoba en marzo y reciba de nuevo sus mástiles. El zarpe esta previsto en junio, hacia una misión europea sobre los microplásticos.