28/06/2018

En el vórtice de desechos del Pacífico Norte

Octavo día de navegación, cruzando el Pacífico Norte, de Honolulu (Hawái) a Portland (Oregón), a través del vórtice de desechos del Pacífico Norte. El "continente de plástico" como tal, no existe. Lejos de ser una "isla", los miles de billones de microplásticos forman una "sopa” de plástico invisible desde el barco. Fragmentos de plástico que varían de 2 milímetros a algunas micras, listas para integrar la cadena alimentaria; Y, sobre todo, imposible de limpiar.

Cuatro veces al día, reducimos la velocidad a 3 nudos para lanzar el Manta. Con su mandíbula de 60 cm por 20, es la red más adecuada para la pesca de microplásticos. El mar agitado que lo hacía rebotar en superficie en días pasados, se ha calmado.

Yohann Mucherie y María Luiza Pedrotti se las ingeniaron para dar con el centro del basurero. Solo disponían de coordenadas geográficas generadas por un estudio reciente publicado en Scientific Reports, y de datos ya antiguos, del 2015 y 2016.

Al mapa existente superpusieron un algoritmo de pronósticos oceanográficos. Usando información recolectada a través de diferentes satélites y boyas in situ que se computan diariamente a los datos compartidos por expediciones anteriores. "Mercator Ocean" modeliza las corrientes marinas, la temperatura, la salinidad y el nivel del mar, así como las variables bioquímicas del océano. Gracias a esta operación, parece que vamos por buen camino.

Estructura permanente pero en movimiento, formada por las corrientes superficiales del océano bajo el efecto del viento, el giro atrapa los plásticos. Sin embargo, no es una zona homogénea. Su área equivalente a más de seis veces Francia presenta áreas de mayor concentración de plásticos que otras. "Para cubrir el mayor espacio posible y recoger la mayor cantidad de micro plásticos, optamos por un camino en zigzag antes de dirigirnos hacia el norte, hacia Portland", explica María.

Su equipo ha pescado un buen botín. Mélanie Billaud lo escarba con el esmero de una buscadora de oro. Primero, devuelve al mar los espléndidos vellidos azul pálido, colonias de pólipos en forma de pequeñas embarcaciones. Luego, coloca en un recipiente de vidrio transparente cada fragmento de plástico para medirlo, y poner en cultivo las especies que los colonizaron. “Buscamos determinar la potencial preferencia de los organismos marinos por un polímero particular"

En el tamiz de malla de 2 mm, ella encuentra desechos de todos colores:  " En su mayoría, son plásticos duros, productos de la fragmentación de las botellas. También hay fibras, filamentos, películas, poliestireno... Pero lo más sorprendente, es la presencia de gránulos que son la materia prima para la fabricación de cualquier objeto de plástico. Por lo tanto no debería salir nunca de las fábricas ".
En los recolectores de la parte inferior de las redes, María Luiza Pedrotti observa claramente más plásticos que plancton. Suficiente para implementar todos los pasos del proyecto que conduce: "Va desde el estudio genómico de la fauna y la flora presentes en los plásticos, hasta los contaminantes asociados con ellos. Incluyendo la diversidad de cianobacterias y de hongos que habitan allí". 

Patricia Jolly.