28/05/2018

Kuroshio

Tara entra de una vez en condiciones del océano. Lo menos que podemos decir es que el inicio es deportivo. Al salir de la bahía de Tokio, la goleta encuentra un sistema de baja presión. Mucho viento y un fuerte oleaje tumban buen número de tripulantes durante las primeras 48 horas de navegación. La fuerza del mar, sin embargo, no impide que los marineros icen trinquetilla, trinquete y yankee. Eso estabiliza el barco y alivia enseguida algunos organismos.

En estas condiciones climáticas difíciles, Tara aprovecha un auxiliar de navegación: la corriente Kuroshio, la segunda corriente marina más poderosa del mundo, después del Gulf Stream. Al establecer su curso sobre el de Kuroshio, la goleta gana hasta dos nudos en su velocidad sobre el fondo. Una verdadera cinta rodante acuática.

Además de sus cualidades náuticas, el Kuroshio también interesa a los científicos. Alimentada por las aguas cálidas de los Trópicos y la fuerza de Coriolis, la corriente proporciona condiciones favorables para el desarrollo de los arrecifes de coral en Japón, mucho más al norte que el resto de los corales del mundo. "En términos biológicos, es una zona súper activa, gracias a la mezcla y subida de aguas profundas que llevan nutrientes, nitrógeno y fósforo. Esto permite que el plancton prospere", explica Fabien Lombard.

Las primeras muestras tomadas cerca de esta gran corriente nos muestran ya una fuerte presencia de diatomeas, un fitoplancton. Prometedores comienzos para nuestra gran travesía hacia Hawái.

Caroline Britz