14/05/2018

Desoxigenación del océano

Mencionar el calentamiento y la acidificación no cubre del todo el espectro de trastornos sufridos por el mundo marino.  Debemos considerar también la desoxigenación, es decir, el agotamiento del oxígeno en ciertas áreas oceánicas. Un fenómeno todavía poco conocido, cuyos efectos podrían ser de más peso aún, según los datos recogidos por la expedición Tara Oceans.

El océano es a menudo tildado de “pulmón azul del planeta", similar a un bosque inmenso. Los miles de millones de micro-algas que pueblan sus aguas superficiales inyectan tanto oxígeno en la atmósfera a través de la fotosíntesis, como todos los bosques del mundo juntos. Pero no debemos  obviar que, en ciertas regiones oceánicas, en su mayoría ubicadas entre 100 y 500 metros de profundidad, el oxígeno es muy escaso. Porque al igual que la temperatura, la salinidad o la cantidad de nutrientes, la concentración de oxígeno disuelto es muy heterogénea en el océano.

En general, la concentración de oxígeno disminuye con la profundidad. En algunas regiones oceánicas, una convergencia de fenómenos naturales dan lugar a lo que los científicos llaman las OMZ, “oxygen minimum zones”,  las zonas de oxígeno mínimo. La subida de las aguas frías pobres en oxígeno pero ricas en nutrientes y CO2, provoca eflorescencias de fitoplancton en la superficie. En mayor profundidad, la degradación de toda esta materia orgánica consume una gran cantidad de oxígeno,  hasta empobrecer totalmente las aguas, en ciertas ocasiones. 

Paradójicamente, si la vida se desarrolla difícilmente en las OMZ,  es  en los cientos de metros por encima que se encuentran  las áreas más productivas del océano. Estas corresponden a las áreas de mayor pesca. El problema es que la circulación del océano no permite alimentar adecuadamente a las OMZ; El oxígeno finalmente se agota. Las zonas desoxigenadas más grandes se encuentran a lo largo de las fachadas este del Atlántico este y del Pacífico, así como en la bahía de Bengala y en el Mar Arábigo.

¿Cuáles son los impactos de esta falta de oxígeno en la distribución y la diversidad de la vida? ¿Qué vemos en el seno de una OMZ? Estas aguas más ácidas y sin oxígeno albergan principalmente unos microorganismos, especialmente las arqueas (Archaea), que son unos microorganismos unicelulares (procariotas), y unas bacterias con metabolismos particulares que pueden prescindir del oxígeno. Los organismos demasiado hambrientos de oxígeno, como algunos peces, son desplazados cuando  otros, con metabolismos menos intensos o capaces de capturar mejor el oxígeno del agua, pueden resistir concentraciones relativamente bajas. En otras palabras, la biodiversidad es muy pobre, las condiciones de vida son extremas.

Otro problema relacionado las OMZ es que las moléculas, como el metano (CH4), el óxido de nitrógeno (N2O),  o el sulfuro de hidrógeno (H2S), son los productos de la actividad de las bacterias y de las arqueas que viven allí. Sin embargo, el CH4 y el N2O son potentes gases de efecto invernadero, respectivamente 25 y 300 veces superiores al CO2. El H2S, por otro lado, es tóxico para ciertos organismos marinos.

Si bien los científicos trabajan intensamente desde hace treinta años sobre este fenómeno preocupante que amenaza a la pesca y, por lo tanto, a la seguridad alimentaria de varios países, el problema llega solo gradualmente a los oídos del público en general.


Margaux Gaubert